viernes, 6 de agosto de 2010

Ausencia es culpable

Sentado sobre un tronco cortado por las manos de un patriarca veo como la noche cae sobre el horizonte que quiere descansar, que pide un momento de paz. En mi mano hay una taza de café que con cada trago que le robo va quitando el sabor a desamor que hay en mi boca, viento frio golpea mi rostro recordándome que mi piel aún puede sentir, toco mis labios para limpiarme una gota de café y siento que están ásperos y ligeramente quemados, me arden, trato de imaginar que hizo que se rompiese y que empiesen a sangrar cada vez que rio todo apunta que el clima es el culpable pero yo tengo una mejor idea quiero culpar a la ausencia ,que con cada golpe de frio, cada trago de café y cada respiro que doy me recuerda que me dejaste sentado sobre mi amor solo porque no tuviste el valor de quererme como yo lo hice y ahora mis labios lloran sangre por la ausencia que los tuyos dejaron en ellos, pero esta no es la primera vez que me gusta jugar con ese recuerdo y yo sé que no hay tormenta que no traiga calma con ella, entonces, yo solo sigo bebiendo mi café.

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