Entre a la habitación me quite el saco y suspiré para aliviar tensión, a mi olfato llego un olor único, perversamente provocador, captó mi atención su figura sobre mi cama. Allí estaba ella escondida entre las sombras esperando el momento indicado para sorprenderme con su encanto, su piel canela brillaba con la tenue luz del cuarto el cual se prestaba para la ocasión, me acerque a ella con toda la intención de tocarla y sin ningún sonido me dio permiso para hacerlo la tome del brazo y la puse sobre mis piernas sus curvas encajaban perfectamente sobre mí las ganas de escuchar su voz me derretía espere el momento ideal para acariciarla y hacer que entonara una linda melodía pensé, ¿Qué circulo puedo tocar sobre ella? jazz, blues o bossa imaginé pero su suave piel me sedujo hacer lo que mi alma más deseaba me llevo de paseo por las raíces más antiguas del placer musical y mi ser se llenó de una satisfacción que mi cuerpo no quería terminar... este juego entre ella y yo duro lo que dura un acto sexual con juegos, coqueteos, caricias, susurros y un desborde de amor sentí que fue una hermosa eternidad junto a ella y mi alma se lleno de placer el cual estoy dispuesto a repetir hasta que mi corazón deje de latir.
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